Tengo trono y busco princesa

Cuando veo tus ojos,

observo la larga luz que enciendes en el infinito,

donde las estrellas producen el reflejo de tu energía, tu poder, tu llama que me hace vivir, rendirme tus tributos, sentir tu aliento, tu corazón robándome mis sueños, mis pensamientos, mi existencia, mis recuerdos…

Donde tu savia recorre, fluye y nutre mi corazón, donde La oscuridad se apiada de mi soledad, de tus labios. Tu ternura, tu afecto, se aferran a la noche, y me hace resucitar, padecer, y restaurar, tus ojos quedaron reflejados en mi pensamiento.

Perplejo quedé al añorar el ardor, la pasión de tu mirada, las caricias de tus manos y el susurro de tu palpitación.

Cuanto me haces soñar, divagar por las grandes huellas que dejaste al pasar y que esta noche secuelas me has hecho reencarnar.

No olvides al verme que haces estremecerme, abismos crepúsculos y dilatados de luz dejaste al abandonarme y, solo he de estar y volver a reavivar.

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